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domingo, 26 de noviembre de 2017

MI BENDITA IMPERFECCIÓN






El mundo del Reino Humano es completamente imperfecto, cosa que no es ningún descubrimiento. De hecho es esa imperfección la que permite a los humanos evolucionar. Pero esta imperfección tiene un mal muy generalizado que impide que ese imperfección se transforme en la ideal evolución. Ese mal es la falta de CORRECCIÓN de la imperfección.
La inmensa mayoría humana crece a base de hacer crecer sus imperfecciones, no de corregirlas. Eso lleva a una vana e ilusoria sensación de evolución, que existe claro, pero que lo que hace es generar una nueva imperfección sobre la que se volverá a crecer hasta que la humanidad se de cuenta de que también es imperfecta.
Pese a haber crecido mucho en nuestro andar por el mundo, si analizamos las entrañas del SER vemos que siempre tropezamos en lo mismo,con formas distintas, haciendo que la insatisfacción siga apoderándose de nuestras entrañas y encima volcándola en la siguiente generación, que ya ni nos planteamos si viene más iluminada que nosotros: la condenamos incluso ya antes de nacer.

DICHOS@S AQUELL@S QUE SANAN SUS IMPERFECCIONES Y LAS CORRIGEN PARA NO HACERLAS CRECER Y QUE SEAN VOMITADAS AL MUNDO. Estos SI traen cambios sutiles y verdaderos (aunque invisibles mientras se producen) que sólo otr@s poc@s podrán alcanzar en un futuro. Son est@s sobre los que se asienta el verdadero sentido de la vida. Por suerte son cada vez más aunque están cada vez menos. Que el UNIVERSO los proteja.

domingo, 30 de noviembre de 2014

HADA EN EL REINO DE LOS HOMBRES






El hada voló hasta el cielo para poder ver la situación desde allí; además se respiraba mejor. Hacer entender al hombre que abajo, donde estaba él, el aire estaba muy viciado, no era tarea fácil.
Se sentó en una nube y comenzó a pensar en cómo le había conocido, cómo se había enamorado de él... y cómo seguía estándolo. Si no se hubiese dado cuenta en su momento de que podía volar, no seguiría enamorada de él aunque permaneciese a su lado. Pero allí arriba las cosas que ensuciaban ese amor se depositaban en el fondo y sólo se veía el agua cristalina que estaba encima; por eso permanecía tranquila a su lado aunque él la hiriese a veces.
Bueno, no siempre a su lado. Había decidido que aquello que ella pudiese hacer y él no, lo haría de todas formas. No todos pueden volar, pero el que no puede tampoco debe tener derecho a no dejar volar a quien sí puede. Ella podía; él, de momento, no. Así había descubierto que era un hada, al mismo tiempo que conocía a Dragón, que también volaba como ella.
Era tan especial su relación con Dragón... Tan especial como que estaba pensando en él y allí venía, volando directo hacia su nube.
-¿Qué haces ahí sentada Hada?  Hace un día fantástico para volar  por toda la tierra; acompáñame y lo pasaremos bien juntos.
-No gracias, Dragón. Hoy prefiero volar con la imaginación.
Dragón hizo un gesto de “vale” y prosiguió su camino.
Hada había perfeccionado su técnica de vuelo gracias a Dragón, que en su Reino era Maestro. En el Reino de las Hadas ella provenía de una larga estirpe de Hadas Madre, algo que la llenaba de alegría pues en su paso por el Reino de los Humanos habían llevado luz  allí donde les tocó vivir.
Sabía que ella también estaba capacitada para llevar luz a los corazones, pero se sentía como una lámpara, a veces encendida, a veces apagada. Su Hada Madre ya le había dicho que los humanos son variables y hay que quererlos como son, aunque ellos no te quieran a cambio. Era duro eso, pero era así…por eso le costaba sacar su luz.
El Reino de los Dragones también era muy peculiar, porque al igual que en el de los humanos podían ser buenos o malos. Las Hadas eran buenas por naturaleza y podían encarnarse en hombre o mujer. Los dragones se encarnaban en el sexo que les correspondía y si el humano era bueno en esencia, el dragón salía con unos poderes excepcionales; pero si era malo, su maldad multiplicaba la del humano....